Hombre Tirador no se resuelve apretando el gatillo sin parar. La arena es cerrada, el espacio se rompe rápido y la supervivencia depende mucho más de cómo te colocas que del ruido que hagas al disparar. Esa prioridad del movimiento es lo que le da personalidad.
Los combates mejoran cuando empiezas a tratarlos como ritmo y no como caos. Coberturas que ceden, enemigos que responden a tus patrones y armas cuya precisión cae si abusas del fuego continuo hacen que cada encuentro tenga más intención de la que parece a simple vista. Ahí está lo bueno del juego: en obligarte a moverte mejor para disparar mejor.
Es un shooter de arriba abajo con una base bastante táctica, perfecto para quien disfruta arenas pequeñas, presión constante y decisiones cortas pero importantes.
Entra al nivel buscando primero ángulos seguros desde los que abrir el combate.
Un shooter cenital centrado en movimiento, ráfagas y supervivencia en arenas cerradas.
Los enemigos presionan bien el espacio y algunas coberturas dejan de proteger con el tiempo.
Sí, bastante, porque disparar sin control empeora mucho el rendimiento.
Para quien disfruta shooters tácticos, arenas pequeñas y control fino del combate.